En la terraza

Subí la escalera como si mi vida dependiera de ello, los escalones no eran mas que pequeños obstáculos que saltaba como un caballo en plenos juegos olímpicos.

El sudor corría por mi espalda, la oscuridad bañaba todo con una luz espectral. Seguía subiendo piso tras piso, escalón tras escalón en busca de tu mirada, tu sonrisa, tu olor, todo eso me esperaba en lo mas alto de aquel inacabable edificio.

Tenia la sensación que al abrir la puerta de la terraza estaría en la troposfera, que ahí estarías tu rodeada de nubes, un suave viento te mecería la fina melena, los rayos del sol te darían un aire angelical, me sonreirías y nos fundiríamos en un abrazo digno del Big Bang.

Llegue a la puerta de la azotea, la cruce entre jadeos, era una masa sudorosa llena de anhelos por verte.

No había nubes, ni un suave viento meciendo tu melena, ni tu sonrisa, quizás lo que mas me falta en este mundo tu sonrisa.

Alberto Bayón-Cerezo.

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