Libre caída

Desperté con los primeros rayos de sol, me golpeaban como golpeaba Muhammad Ali en su mejor momento.

La música de anoche seguía resonando en mi interior, podía notar la reverberación en los pulmones, sentía la vibración bajo mis pies y notaba las ondas sonoras disparadas por los altavoces impactar en mi cara.

Intente levantarme de la cama y al poner un pie en el suelo se me hundió hasta media pierna, la imagen de la Ofelia de Millais floto por mi mente, pero no me asuste ni tan solo me asalto la sorpresa.

Por lo visto mi habitación se había convertido en el Titanic y me daba igual, baje la otra pierna y un liquido frio me salpico la cara.

Sin vacilar, salte de la cama al vacío que se había convertido mi hogar.

El agua subió por mi rodilla sin nada que se interpusiera, llego a mi cintura, esta muy fría pero me sentía bien, el agua subía y yo iba cayendo, ahora el pecho, note endurecerse mis pezones, el agua llego al cuello pero no se quedo ahí, paso de la barbilla a la boca y luego a la nariz sin que yo hiciera amago de resistirme.

El agua al fin me cubrió por completo vi mi cama alejarse mientras me hundía y me engullía la oscuridad.

La habitación era ya solo un punto de luz a lo lejos, un recuerdo de otra vida.

Ya solo tenia la música que lo bañaba todo.

Oscuridad y música para toda la eternidad.

Bayón-Cerezo. Konvent 14/08/2021

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